Olvídate de tus Clientes por un Minuto

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No, no es broma. Sabemos que el cliente es primero y siempre tiene la razón y es la persona más importante de tu empresa. Sin embargo una realidad es que en muchas ocasiones los árboles no nos dejan ver el bosque. A todos nos pasa y por eso un recordatorio siempre es bueno. Los clientes son esenciales para el negocio, pero los trabajadores son esenciales para los clientes.

Si, como cualquier líder en una empresa, una de tus metas es vender más, tu prioridad no puede ser que todo gire alrededor de los clientes, todo el tiempo y a cualquier costo. La primera audiencia para generar una buena reputación son los trabajadores y la productividad y la cultura organizacional están atadas de forma permanente a la motivación: la influencian y son influenciadas por ella.

Muchas empresas dicen que lo que más les importa es la gente y lo reafirman con frases como:

  • “Mi equipo es primero”.
  • “La gente es lo más importante para nuestro negocio”.
  • “Nuestros valores ponen a las personas sobre el dinero”.

Sin embargo, esas mismas organizaciones suelen ser las primeras que no hacen nada nuevo por sus empleados. Sí, la seguridad laboral, las relaciones de trabajo cordiales y  el sueldo son buenos y necesarios, pero hay otras cosas que importan.

La importancia de la equidad

Desde las entrevistas laborales y pruebas psicométricas, hasta la relación día a día con todos los miembros del equipo, es indispensable que el trato sea igual para todos. No solo es acerca de amabilidad y respeto, que son necesarios, sino de que todos en la empresa sepan cuáles son sus funciones y sus oportunidades.

El favoritismo daña a todos: genera contrataciones perjudiciales y crea enemistades innecesarias que afectan las relaciones dentro de los equipos. Asimismo los castigos y cualquier tipo de problema individual y personal, tendrán un efecto negativo. Sí, debe haber consecuencias ante los errores, pero no rencores o tratos especiales permanentes.

La importancia del reconocimiento

Asimismo, es indispensable hablar del reconocimiento y la motivación: una inversión pequeña puede resultar en beneficios para todos. Un programa de incentivos, por ejemplo, es una forma de mejorar el desempeño laboral a través de reconocimientos no monetarios, a los cuales todos los trabajadores puedan acceder, según los objetivos que cumplen.

Es importante que todos cuenten con dichas oportunidades, sino, nuevamente se caería en los problemas de favoritismos. En cambio, un programa de incentivos diseñado por profesionales es una forma de no castigar a nadie, pero sí recompensar a los mejores y fomentar que otros se esfuercen por cumplir con más que lo mínimo.

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